domingo, octubre 05, 2008

Puedo tomar su pedido?

Saludos,

“- Buenas tardes, puedo tomar su pedido?

- Buenas tardes, le apuesto a que no.

- Señor, trato de hacer mi trabajo.

- Le aseguro que yo también.

- Llamaré al gerente para que lo atienda, que pase buenas tardes.

- No le hable a nadie, me pagan por hablar con usted, por desesperarla. Su gerente sólo me pedirá que me vaya y señorita, me quiero ganar mi sueldo.

- Disculpe, pero en que trabaja?

- Soy desesperador. Me pagan por desesperar a las personas. Si logro desesperarla me darán mi sueldo, si no logro mi objetivo, y además logra usted la venta, vendrán a pagarle y yo no recibiré nada.

- Ah si? Pero a mí me pagan por pedir las órdenes de los clientes.

- No tiene idea de cuanto dinero he sacado gracias a ustedes. Inténtelo.

- De cuánto dinero estamos hablando?

Desde atrás de la fila se escuchaban murmullos de desesperación, voces ligeramente altas pidiendo servicio.

- Estamos hablando de mucho. En principio, si la desespero a usted solamente, me pagarán por menos de 5 minutos de discusión: 3 mil, por cada minuto que de ahi pase son 500 más. Ahora, se suman las personas que se involucren, por ejemplo las que están detrás de mí en la fila, 250 por cada una de ellas que abandone la fila. Me doy a entender?

- Alto y claro. Y si yo pierdo, es decir, me desespera?

- Las gracias por participar y seguramente su puesto de cajera.

- Y si gano, todo ese dinero que ganaría usted, me lo dan a mí.

- Seguramente. Nada para mí.

- Juguemos...Puedo tomar su orden?

- No. No puede.

- Señor, tengo que tomar la orden, la gente de atrás se desespera.

- No está entendiendo. Yo le aseguro que no puede tomarme la orden.

- Me cree tonta.

- En parte.

- Pues no lo soy. Tenemos la comida 1 con doble queso, la 2 con triple queso y la 3 con triple carne. Desea alguna de esas?

- No. La verdad ni sé para que me formé. Su comida es vomitiva.

La gente de atrás comenzaba a desesperarse más y más.

- No piensan eso los millones de clientes que tenemos al año.

- Sus clientes son ignaros. Yo sólo vine a formarme, un lapsus brutus.

El gerente escuchó tanto murmullo y fue a ver que pasaba.

- QUÉ SUCEDE?

- El cliente no quiere pedir.

- PUES NO TOME SU ORDEN. PASE AL SIGUIENTE CLIENTE.

- No puedo. Aposté con él.

- SEÑORITA, ESTÁ TRABAJANDO PARA LA EMPRESA Y NO PUEDE APOSTAR MIENTRAS TRABAJA.

- Me retiro. Gracias por nada.

- Señor, no se puede retirar. Usted es el ignaro si no prueba nuestra comida. Le aseguro que es una gran inversión.

- Ya le dije, su comida es vomitiva. Su carne es asquerosa, su refresco es tibio y de la marca que no me agrada. Su gerente es un estúpido...

- PUEDE RETIRARSE SEÑOR, ESTÁ ALENTANDO EL SERVICIO

Dos clientes bufaron y abandonaron la fila, 500 para más para el ganador y ya llevaban 6 minutos en la discusión. 4000 totales

- No. Ahora menos me voy. Quiero unos billetes extras.

- LO QUE USTED LOGRARÁ SERÁ QUE HABLE A LA POLICIA.

- No me parece buena idea. Sabía usted que este lugar es privado y la policia no puede hacer nada, está fuera de jurisdicción a menos que tenga una orden?

- SI, SI LO SABIA. PERO YO LO AUTORIZARÍA.

- Usted no autorice nada, deje tomar la orden del señor. Desea un postre? Papas? Café?

- No a ninguna.

Más y más clientes salían del local. Era dinero contante y sonante.

El enfrentamiento siguió su curso durante 15 minutos más. Ya muchos clientes habían salido de la fila, hubo uno que fue a gritarle al hombre desesperador, el cual sólo le sonrió y le dijo: Gracias por su dinero. El cliente que dimitio de su pedido, con un poco más de suerte le hubiera tumbado un diente, pero sólo le dió en la nariz.

Ahora el desesperador tenía la nariz rota, sangrante, 1000 por el golpe (un detalle que se le olvido mencionar a la amable señorita) y casi un éxito. En ese momento una señora que se dedicaba a la limpieza comenzó a limpiar la sangre del piso que el desesperador tiraba.

- Le molestaría no estar a un lado mío, seguiré tirando sangre por mucho tiempo si no le importa.

- Sí me importa, porque es mi trabajo mantener limpio el lugar.

Limpiaba la sangre. La nariz goteaba. Limpiaba la sangre. Así por 2 minutos más en los cuales todos hablaban. Al termino de esos minutos el desesperador no pudo más, pues la lluvia de papitas se había hecho presente. Gritó, medio empujó algunas personas y salió con todo el abucheo que un local de comida rápida podía contener.

Al salir la señorita del mostrador gritó de emoción. El gerente habló con la señorita para que fuera a su oficina. En ese momento entraron unas personas, la señorita comenzaba a quitarse el mandil de la compañía en la que trabajaba, para cuál va siendo su sorpresa que se llevan a la señora de limpieza aparte para recompensarla. El premio fue para la señora de la limpieza, pues ella había desesperado realmente al desesperador.”

Arriba y adelante!!!

7 comentarios:

JamesDraco dijo...

mmm, me suena... dónde lo he visto?

Excelente Alex, muy bueno, al final me desespere yo.. ganó más él?

Saludos!

Kurt C. dijo...

Jajaja, a la mera, pero habrá que ver la resolución final, el veredicto de esos que pagan por desesperar a las personas.

Lex dijo...

Jajaja... que bizarro esto, pero me gusto. A que la cajera, que siempre se las quieren dar de astutas :P Hasta yo me desespere... ya me empobrecí.

c0o1 dijo...

Mmmm... Me gustó todo menos el final, me desesperó su abruptez.

Kurt C. dijo...

tocayita, jejeje, que bien er la intención.

c0o1, de acuerdo totalmente contigo, coméntame más tranquilo. Más que no gustarme, siento que no lo terminé de forma adecuada.

Saludos!

Lex dijo...

Si saludos!!!!

Kurt C. dijo...

Genial!

Saludos!!!