lunes, enero 07, 2008

Foco, foco

Saludos,

"subía las escaleras pesadamente, su cansancio lo orillaba a semi-arrastrar sus pies. Uno tras otro, los escalones retumbaban y asemejaban a la escalera dantesca.
Al llegar al distribuidor, respiró profundamente. Sabía que estaba a minutos de descansar. Sólo tendría que prender la luz, quitar la ropa de cama, quitarse la ropa, ponerse su pijama, asearse la boca y retirarse a descansar. El simple hecho de pensar en todos estos menesteres hacían que descontara labores previas a dormir. La luz de fondo iluminaba el apagador.
Al avanzar lentamente al apagador, sus ojos se cerraban lentamente. Una jornada pesada en el trabajo hacían que pensara en no prender la luz y simplemente tirarse en la cama. Pero no. Podría haber ganchos de la ropa en la cama y al tirarse en ella, encajarselos y sufrir al menos un rato. Estaba cansado, de camino a casa había pensado cuánto iba a descansar, lo añoraba.
Presionó el apagador, la luz no brotó del foco como fuente. Se quedó apagado el foco, pero el interruptor estaba en "bolita". Nuevamente presionó el apagador a "blanco" y enseguida a "bolita" de nuevo. La luz no se prendió.
Inmediatamente soltó un improperio, seguramente el foco se había fundido. Bajó las escaleras y fué por un foco nuevo y la escalera de metal, para alcanzar las alturas en las que se encontraba el foco. Subió de nueva cuenta las escaleras, no soportaba ya el cansancio, pero cambiando el foco podría descansar. Dejó el foco en la mesa del distribuidor y la escalera de metal junta a la mesa. Abrió un cajón de un armario y encontró una lámpara para aluzarse, mientras hacia el cambio del foco. Puso el apagador en "blanco". Recorrió un poco la cama para poder colocar la escalera de metal, fué por la misma al corredor, la colocó al lado de la cama y subió a ella. Al estar en las alturas, giró el foco varias veces y al haberlo liberado de su contacto, lo agitó primero mecánicamente, pero después con mayor conciencia, al no recibir el sonido del pequeño resorte tostado en el cristal. Se extrañó, así que bajó de la escalera y fue al corredor, dónde prendió el apagador y en esta ocasión si prendió la luz. Al tener la luz, vio que el foco estaba en perfectas condiciones: no quemado, no quebrado, no gastado. Intacto, incluso mejor que el otro foco que seguía en su empaque de cartón corrugado.
Volvió sus pasos y puso el foco en el contacto. Puso el interruptor en "bolita" y de nueva cuenta la luz no salió. Apagador en "blanco". Improperio. Subió la escalera, quitó el foco, bajó la escalera y fue al distribuidor. Tomó el foco de su empaque de cartón corrugado, lo sustituyó por el anterior, caminó al cuarto, subió la escalera y puso el foco en su lugar. De nuevo bajó consciensudamente la escalera (no fuera a caer encima de la cama y encajarse los posibles ganchos), pulsó el apagador...oscuridad como con el otro foco. Pulsó el botón. Subió la escalera, quitó el foco, lo examinó con la lámpara que apenas notó que traía y le estorbaba, vió como estaba impecable. Bajó la escalera, fué al corredor y pensó: "debe ser problema del apagador". Dejó el foco en la mesa y bajó las escaleras para ir por la caja de herramientas y traer un desarmador para revisar el interruptor.
Al subir, sacó el desarmador de la caja llena de herrumbe. Quitó los dos tornillos que detenían la caja del interruptor y revisó continuidad al ponerlo en "bolita". Todo en orden. Entonces el problema era en el contacto del foco. Subió la escalera y checó continuidad. Todo en orden también. Guardó el desarmador en el bolsillo de su camisa.
El problema lo tenían los focos. Bajó de la escalera, la movió al distribuidor (dónde el foco funcionaba), subió, quitó el foco, bajó y la movió a su lugar primerizo. Al colocarlo sabía que la luz brotaría automáticamente, así que ocultó su cara tras su brazo izquierdo para evitar el golpe de luz. Al atornillarlo al soquet, la oscuridad en el cuarto era la misma que anteriormente.
El sueño había desaparecido de su organismo, pero el cansancio no. Así que se decidió a sacar el cable que había del interruptor al soquet. Bajó de la escalera, puso el foco del corredor en la mesa (haciendo que hubiera ya tres focos en la pequeña mesa), bajó las escaleras, tomó el rodillo de cable, subió las escaleras, presionó "blanco", desatornilló el interruptor, desconectó el cable con luz, amarró cable al que iba al soquet, subió la escalera, desatornilló el soquet y jaló los cables. Un cable sí podía jalarlo, el otro no, "ahí está el problema" pensó - para después recapacitar y pensar: "pero si había continuidad". Jaló mas fuerte y el cable se fue saliendo del pequeño orificio hasta que el cable que había reemplazado salió. Bajó de la escalera, tomó las pinzas de corte de la caja de herramientas, subió la escalera, cortó, conectó el soquet, lo ajustó, bajó la escalera, dejó las pinzas en la caja, tomó el desarmador de su bolsillo, conectó el cable del interruptor atornillándolo, presionó el interruptor a "bolita" para verificar si no salían chispas. Todo en orden. Interruptor en blanco. Guardó de nuevo el desarmador en su bolsillo de la camisa.
Salió al pasillo no sin antes tropezarse con la caja de herramientas. Improperio. Tomó el foco inicial de la caja de cartón corrugado, caminó rápido hacia la escalera, tropezó con la caja, un improperio mas, subió la escalera, puso el foco, bajó la escalera, lo pulsó a "bolita"...oscuridad. Gritó. Al calmarse pulsó el botón a "blanco". Pateó la caja de las herramientas y al hacerlo, no midió su fuerza y la caja resbaló hacia las escaleras y rodó cuesta abajo.
Junto con el ruido de las herramientas del interior cayendo por toda la escalera vinieron las campanadas de las 11 de la noche. Había pasado 2 horas tratando de arreglar el foco, pero ahora no podía dejar tiradas las herramientas y no podía dejar el foco sin funcionar.
Después de recoger la herramienta y guardarla, subió las escaleras. Entró al cuarto, recorrió la cama aún mas y aluzó el techo. No sabía cuál podía ser la causa. Se movió rápidamente y chocó contra la escalera, ésta se cayó encima de él y lo dejó tirado inconciente unos 15 minutos. Al tener de nuevo conciencia, sintió su frente caliente, un líquido corría de su frente y empapaba su cabello. Apartó con un empujón la escalera de su cuerpo, se levantó del suelo y fue al baño a verse. El espejo indicaba algo mucho peor de lo que se presentaba, la frente siempre sangra mucho. Tomó una gasa de las puertitas inferiores del lavabo, se vendó la frente y bajó las escaleras para ir por un trapeador y limpiar la sangre del piso que estaba en el cuarto.
Al subir con el trapeador y entrar al cuarto, se dió cuenta que su lámpara de mano no estaba dónde la había dejado (bolsillo trasero del pantalón) y que sin embargo no notaba anteriormente que la traía. Menudo problema, cómo vería dónde aluzar. Dejó el trapeador a un lado de la mesa del distribuidor y entró al cuarto iluminado solamente por la luz que le proveía la luz del foco de la escalera. Fue examinando a gatas con la mano semilevantada para palpar la lámpara. Su cabeza chocó levemente con un mueble de la habitación y así a ciegas dió por fin con la lámpara. Recorrió el interruptor y brotó la luz, aluzó el piso y vió que no era mucha sangre la derramada. Salió al pasillo, entró al cuarto y aluzando la sangre, como si fuera una criminal, la removió no totalmente. Para hacerlo, salió del cuarto, humedeció el trapeador y volvió a la mancha nuevamente. Misión cumplida. Sangre removida. Aluzó alrededor y vió la escalera tirada. Salió del cuarto, dejó la lámpara apagada en la mesa, bajó las escaleras, dejó el trapeador remojándose, subió las escaleras, tomó la lámpara y entró a levantar la escalera.
Pasó las siguientes 4 horas cambiando entre focos, sacó 4 veces más el cable que llegaba al interruptor, se cayó otras tres veces, dos de ellas de la escalera, una mas de las escaleras. Al pasar tanto tiempo, se decidió a dormir, aún a riesgo de picarse levemente, encima de la cama. Al acostarse sintió como su cuerpo cansado se ajustaba a la cama, como iba cayendo en el sueño. Se despertó algo tarde, pero no había problema, no trabajaba ese día. Se levantó y vió toda su batalla con el foco. Con la luz vió la nota que él mismo se había dejado: "Recuerda que la luz de este cuarto viene de otra línea y esa no ha servido desde el martes. La reportas de nuevo.". Improperio. Pensó, pero chequé continuidad. Sí, la había verificado, pero nunca vió si traía corriente. El cable funcionaba a la perfección, pero la electricidad de ese cuarto provenía de otra línea de luz, que había olvidado completamente. Pateó la caja con furia y la misma resbaló contra la mesa que traía los tres focos. La mesa tambaleó y tumbó los focos, haciéndose añicos. Improperio mayor. Ahora tendría que bajar las escaleras, tomar la escoba y el recogedor, subir las escaleras, barrer los focos, tirar la basura del recogedor en el bote de basura, tomar el bote de basura, bajar las escaleras con el bote, la escoba y el recogedor, dejarlos y salir a la calle totalmente cansado, fastidiado e iracundo para comprar los tres focos que había tirado."

Arriba y adelante!!!

8 comentarios:

James Draco dijo...

mmm, Que cosas, que fastidio, que complicado, que tarde es, voy a dormir, mi foco si prende,vaya!

Muy bueno!

See U! ;)

Kurt C. dijo...

Que bueno que tu foco si prende...o crees que prende? cuidado! yo que tu verificaba previamente.

Lzn dijo...

jajaja pero quee mala suerte
y todo por un foco.
yo hubiera esperado a que amaneciera.
mejor incomodarse con los ganchos a descalabrarte

Kurt C. dijo...

jajaj, si, pobre bato. Pero claro, pero su obsesión lo orillo a eso y deshizo casi su cuarto, por ese ideal, que no recordaba.

Mielina dijo...

Yo hubiera dormido en el sofá o en el piso(por aquello de los ganchos)

Kurt C. dijo...

jajaja, también está esa opción

c0o1 dijo...

Amo conocer mi casa tan bien que puedo andar a ciegas, bajar escaleras, subirlas, recorrerla toda por las noches.

Es una especie de reto, un juego en el que además de no ver, intento no hacer ruido, como un espía o un ladrón.

Yo no estoy de acuerdo con la frase, no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy, creo que hay veces en las que hay que darle tiempo al tiempo y dejar que el foco llamado sol nos alumbre un poco.

:)

Kurt C. dijo...

Ladrón!

Y creo también que por algo como unos ganchos que los puedes aventar lejos, no hay que detenerse.

Chido por el comentario