viernes, septiembre 07, 2007

Taller de ensayo 09


Saludos,

quiobole, pues aquí se los dejo el ensayo que les debía. El tema "La fabricación del recuerdo".

Un ala no es cielo ni tierra

Saludos,

muchos de nosotros humanos, de la última producción en serie modelos 50’s – 90’s tenemos un gusto, un disgusto o una total indiferencia a volar (no me atrevo a decir más o menos edades, porque son modelos con viejos o nuevos “features”). En lo personal lo hice a los seis años cantando canciones infantiles que mi maestra Carmelita me enseñó. Pero no todo diversión y canciones de “gotitas de agua”. En el momento de subir el asiento fue trasero, justo delante de una turbina.
“Pasajeros del vuelo 54321 GDL – MEX” – abrochen sus cinturones, la delicada voz de una señorita azafata nos lo indicaba. Primer lío, 6 años, como que uno está medio torpe para mover sus manitas juguetonas y terminé haciendo un nudo con el cinturón que ni siquiera me cerraba. Un momento, hay silencio. Mi mamá, pálida al lado mío, cerraba los ojos y el mínimo parpadeo era indispensable para evitar el mareo. El silencio provenía de ella. En mis cortos años de existencia no la había visto más callada que en esa ocasión.
No puedo decir que fuera hipocondríaco, pero el mareo me alcanzó y llené bolsitas plásticas cómo para vender o regalar.
El efecto “hacia atrás” fue impresionante, mi cuerpo se sumió en el asiento…después, yo canté. Mi papá me decía: “mira por la ventana del avión”. Yo lo hacía.
Miraba con los mismos ojos con los que he visto tantas situaciones y tantos atardeceres, que me recuerdan al bíblico “Mar y tierra” o al mismo atardecer en el que vieron partir a la Serpiente Emplumada, nuestros antecesores.
Estos ojos han visto fundirse pero no juntarse, cielo y tierra. Pero también otros sentidos se ponen alertas. Los oídos se tapan de subida y de bajada. La piel al ver las gigantescas nubes se pone chinita. El olfato huele el avión y puede saber que vienen los sándwiches, la soda o la papa casera. Y el gusto, en ocasiones se confunde al arribar el mareo y llenar mas bolsitas plásticas. La sensación de ir al baño en las alturas es “alta” e increíble: ¡estás cagando u orinando al mundo!
DaVinci se ha de estar revolcando en su francesa tumba. Sus modelos, aunque revolucionarios, no son los que se están fabricando. Pero sin duda tenía un concepto mas natural del vuelo. Su helicóptero, que parece un chupirul de feria pueblerina, no ha visto la luz más que en exposiciones y quienes se han atrevido a volarlo tienen un desgaste físico gigante al tener que impulsarlo como bicicleta. El concepto que tenía del vuelo era el de ser uno con el aire, el cielo y los vientos, siempre quiso ponerle alas al hombre y ya lo demostraba al mover continuamente los brazos del hombre de Vitrubio.
Pero también se puede entender la sonrisa de la Mona Lisa a partir del vuelo. DaVinci la vislumbró después de un sueño. Al estar durmiendo soñó que volaba, al hacerlo volaba por Italia, al lado de su chupirul volador, pero algo le falló al volar y comenzó a caer. Al caer movió inconscientemente sus piernas e hizo una sonrisa. Se unió no teniendo alas con el cielo desde la tierra en un sueño.

“El vuelo es un instinto de sueño.” chicokc

Arriba y adelante!!!


Asi cierro mi ensayo y pues ya estuvo. Nos leemos mañana.

Arriba y adelante!!!

2 comentarios:

Ån€iëNt §Öû£ dijo...

uy!! doble ración de arriba y adelante.

jeje, me gusto, me recordo mucho aquel viaje que hice en avion por primera vez a corta edad...

animo che bato.

Kurt C. dijo...

chido britangas, gracias por el primer gramo!!! me siento menos bipolar :D